4.9.06

La seguridad de los fascistas

“El 1% tiene el poder
el 9% quiere esto torcer,
de lo que queda el 50 solo come y
el resto se muere sin saber por qué”.
León Gieco. Músico argentino.

Está comprobado estadística y empíricamente que la inseguridad es directa consecuencia de la desigualdad social. Es absolutamente falso que la pobreza engendra delincuencia. Lo que potencia los índices delictivos es la falta de equidad.
Bastan algunos datos: América Latina es la región más injusta del mundo en cuanto a la distribución de la riqueza, y por lógica consecuencia, es el rincón del mundo en el que más se producen robos, hurtos y asesinatos en situación de robo.
África es el continente más pobre, pero al ser menos desigual (casi todos son pobres), los robos se producen en menor cantidad.
Dentro de América Latina el país más desigual es Brasil, y por ende, es el país más inseguro. Cuba, obviamente, es el país más equitativo, y es, el más seguro, superando incluso a la mayoría de los países europeos.
También es falso que una economía pujante contribuye a la seguridad. En Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, se producen más asesinatos que en la India, y es el país con mayor población carcelaria del planeta.
Otra falacia es que la “mano dura” desalienta los delitos. En Estados Unidos, donde rige la pena de muerte en muchos Estados, e incluso se ha aplicado a deficientes mentales y a menores de edad, la delincuencia es sensiblemente menor en aquellos Estados donde no existe la pena de muerte.
En realidad, la pena de muerte sólo provoca la radicalización y una mayor violencia en el delito, ya que perdido por perdido, sabiendo que lo van a matar, el ladrón se juega el todo por el todo.
Sin atender a todos estos datos, el jueves se realizó en Buenos Aires una marcha para protestar por la inseguridad y para solicitar la implementación de medidas que, supuestamente, reducirían la cantidad de delitos.
La marcha fue convocada por el Ing. Juan Carlos Blumberg, cuyo hijo Axel fue salvajemente asesinado luego de haber sido secuestrado.
A partir de allí, el Ing. Blumberg se puso a la cabeza de un movimiento que llegó a ser multitudinario, exigiendo “mano dura”, rebajar la edad de imputabilidad de los menores de edad, otorgar más poder a la policía, y otras medidas regresivas.
El corolario de todo esto fue la marcha del jueves, que quedará en la historia como la más retrógrada y reaccionaria de, al menos, los últimos 50 años en la Argentina.
Blumberg se ha rodeado de lo más nefasto de la vida pública argentina, incluyendo militares golpistas, el sector más conservador de la Iglesia Católica, policías condenados por torturadores y políticos de la derecha más recalcitrante, que, no casualmente, son precisamente los principales culpables de la inseguridad que se vive en la Argentina, al haber aplicado políticas que ahondaron la brecha entre ricos y pobres, con el agravante que cuando un gobierno no aplicaba políticas de su agrado, promovían golpes militares.
Blumberg y sus seguidores sólo piden más represión al delito, pero nunca mencionan los factores que lo ocasionan, lo cual es lógico, ya que de profundizar en el tema, quedaría claro que la opulencia de los sectores adinerados, consecuencia directa de la sistemática explotación de los pobres, genera esa inseguridad. Y si bien quieren seguridad, mucho más quieren mantener su ilegítimo nivel de vida. Ante esto, el único camino es militarizar la sociedad.
Obviamente, estos energúmenos tienen memoria selectiva, y sólo se preocupan por los delitos cometidos por los pobres. Según su perspectiva, es mucho más condenable el robo de un estéreo que vaciar un banco. Esto es fácilmente deducible, ya que muchos de los que provocaron y avalaron la corrida bancaria que se produjo en el 2001 y que confiscó los ahorros de casi la mitad de los argentinos, están con Blumberg.
La intención principal criminalizar la pobreza. Todo aquel que no tenga los modales de la “gente bien”, que no esté bien vestido, que “huela a pobre” es sospechoso. Y para concretar sus funestas intenciones, exigen que la policía tenga más poder, y así llevar a la práctica sus políticas clasistas y xenófobas.
El día de la marcha salí de mi trabajo, y debido a la consabida movilización estaban todas las calles céntricas cortadas al tránsito. Por ello tuve que caminar muchas cuadras hasta poder acceder al bus. En mi caminata, crucé a la gente que se dirigía a la marcha. Pero hubo una escena que me llamó la atención, como una imagen que ejemplifica a la perfección lo que ocurre: tres señoras muy bien vestidas con ropa cara, rubias ellas, y peinadas de peluquería (típico público de las “marchas Blumberg”), caminaban hacia la Plaza de Mayo, por una de las estrechas callejuelas del centro histórico de Buenos Aires. En la vereda, revolviendo la basura en busca de algo para comer, había una familia entera condenada a la más absoluta miseria, mientras los chicos vagaban entre los desperdicios. Estas “señoras” tenían ante sus ojos y ante el espejo las causas por lo que protestaban. El contraste entre ellas y esos pobres seres alienados por el hambre era notorio. Sin embargo, las “señoras” ni los miraron. Los esquivaron con asco y siguieron camino. Pocos minutos después exigían “mano dura” a los delincuentes y seguridad para la “gente como uno”.
En casi todos los países, los poderosos y los beneficiados por el régimen saben bien de qué se trata. Ellos saben que la historia es la historia de la lucha de clases, y para peor, tienen buena puntería y tiran a matar.
Por su parte, muchos de los que no avalan esta barbarie y tienen la fortuna de no tener hambre, siguen entretenidos y engañados con la farsa de la democracia representativa, el crecimiento sustentable y el falso consumismo vendido por los “medios de alienación masiva”.
Mientras los que tenemos la fortuna de comer todos los días no cumplamos con el deber ético de trabajar incansablemente para arrebatarle el poder a los “neobárbaros” capitalistas, esto seguirá igual.
Mientras, la inmensa mayoría de los pobres, explotados, miserables y hambrientos, simplemente se mueren sin saber por qué. Y nosotros somos cómplices. Cómplices por omisión. Cómplices de los poderosos, y por tanto, mucho más culpables que quien alguna vez nos robó un reloj.

12 Comments:

Blogger Diego Viñas said...

Hola Daniel. Cuando andaba en mi fase de anarquismo decía que a Blumberg le mataron el hijo porque él se había traído de Bolivia unas raices de un arbol de allá para hacerse una mesa.
El tipo se había traido unas raices o no sé qué de qué arbol de allá en unos de sus viajes debido a su trabajo en la industria textil.Yo decía que era ese exhibicionismo pelotudo lo que generaba odio, odio que a su vez generaba muertos.
También decía que la mano que disparó el arma era la mano destruida de un chico que recoje algodón en el Chaco, algodón barato (por la mano de trabajo infantil esclava) gracias al cual Blumberg tiene lo que tiene.
En fin deje esa postura y ahora lo que veo es gente equivocada, cuyo reclamo es justo. ¿quién puede decir que reclamar seguridad es injusto? El problema está en que como vos decís ellos se equivocan en no atacar las causas. Para mi el problema está en que un Guardia Urbana tenga mejor sueldo que un profesor... es un ejemplo de la mierda que es este país en materia educativa y distributiva. El Estado ineficiente le paga mejor al que cuida que al que enseña a no romper. Es obvio que la solución está en enseñar a no romper porque sino el país se va a llenar de cárceles es imparable la multiplicación del delito si la gente no tiene chances desde la cuna.
El otro día mi viejo me decía "esto no lo arreglan más". La sensación que yo tengo es que esto no lo arreglamos más, este país fue fragmentando terriblemente por la dictadura y luego por el menemismo. La idea de una sociedad murió y se exacerbó la idea de el argentino "vivo" e individualista que se salva solo. Podemos elegir si salvarnos del mundo o con el mundo. Yo elijo la segunda pero sabé que esa pelea ya la perdimos hace rato lo único que nos queda es no ser culpables por omisión que es algo no sólo terrible sino deplorable.El otro día cuando mi viejo decía eso lamentandosé ( y si bien lo escuché varias veces y lo veo como sigue tratando de vivir sin joder a nadie)me di cuenta que puede llegar a ser una horrenda verdad y ver la televisión y esos 50 mil cuerpos equivocados no me hizo ver algún tipo de luz al final del tunel más que la del tren.
Saludos

4/9/06 21:00  
Blogger Verónica Reyes Serra said...

Vivimos en un continente en donde la desigualdad social es
demasiado notoria. Estamos a años luz de Europa, de adquirir
una unificación que nos haga crecer como región y que nos ayude
a solucionar todo tipo de problemas.
Parece increible, pero lo cierto es que todavía queda mucho analfabetismo
en el continente, y eso que ya estamos en el 2006.
Antes pensaba que la inseguridad era un estado más que una condición, pero
lo cierto es que ya pasó a ser parte de nuestras vidas.
Yo tampoco creo que la delincuencia vaya de la mano con la pobreza. Para nada.
Pero existe un estigma fuerte y que será difícil de combatir. Los delincuentes
de cuello y corbata pueden llegar a ser mucho peores.

Como siempre, un excelente post en tu blog.
Espero que nos sigamos leyendo.

Te dejo un gran abrazo.

5/9/06 02:38  
Blogger Marcos Bauzá said...

Me gustó mucho este post.
Es un tema que anda dando vueltas mi cabeza para un próximo post.

Ojalá, todos se dieran cuenta de como la marginalidad que crea este sistema es la responsable de que aumenten los índices de delincuencia.

Cuando hay menos posibilidades de progreso y se cierran las puertas, vivir se torna difícil.

De eso Blumberg seguro no sabe nada.

5/9/06 23:57  
Blogger juan pablo ortiz said...

Hola Daniel, llegue a ti por el blog de la Vero Reyes y me gusto mucho tu post.
Es indudable que el problema de la desigualdad es la que fomenta una serie de otras problemáticas, como es cierto también que para los grupos de poder (que suelen ser los mismos desde hace años) es más fácil pedir mano dura que una mejor educación.
Creo firmemente que es esa exclusión que sufre gran parte de nuestra población la que lleva a este estado de cosas. Ahora eso en Europa también se da, basta con recordar los problemas en Francia.
lamentablemente aquí en Chile tenemos el triste registro de ser uno de los países con mayor desigualdad en cuanto a ingresos se trata. Y eso empeora cada vez más. Los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.
Y bien dices tú que todo eso ocurre con nuestra más vil complacencia.
Saludos y fue un gusto leerte. Espero seguir haciendolo. Nos leemos.

7/9/06 00:19  
Blogger Diego Viñas said...

Juan Pablo Ortiz ví tu perfil y tenés como pelicula preferida Pulp Fiction.
“...Pues tengo memorizado un pasaje que resulta apropiado para esta ocasión, de Ezequiel 25/17...”
“... El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la injusticia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos, bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del valle de la oscuridad porque él es el autentico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos. ¡¡¡ Y tu sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti!!!...”
Pocas veces me reí tanto de felicidad como la primera vez que vi esa escena. Una de las mejores peliculas que se filmaron.
Saludos

7/9/06 01:09  
Blogger Andrea Podesta said...

Es exactamente lo que pienso, no podría haberlo dicho de otra manera, es triste como algunos no tiene la luz para darse cuenta que esta franja tan grande que separa a unos de otros es la responsable de todas esas cosas malas que vemos mañana tras mañana el las noticias, es que si no somos más equitativos y educamos en un mundo de iguales oportunidades para todos, esto no va a acabar, sino que se tornará peor.
El amor al dinero es el disparador de todos los males!
sabes que para mi es un placer leerte!
besotes!

7/9/06 09:36  
Blogger Con alas para volar said...

Estoy aqui por el comment que dejaste en el Blog de Andrea Podesta, pues muy acertado y completamente de acuerdo.

Dime la falta de equidad no es pobreza??????? creo que es lo mismo, no son culpables quienes estan arriba en la silla, pues ellos depende de muchos mas, es culpable el sistema que no genera si no que degenera.
Todo esta relacionado y todo es un circulo vicioso que sigue dando vueltas en el mismo sentido.
Es mejor luchar nosotros educando a nuestros hijos con respeto y transparencia de acciones, siendo mejores, honestos y capaces, siendo autodidactas y mucho más, que luchar contra los gobiernos, pues van mas de 500 años de lo mismo.

Dejo un saludo

7/9/06 11:33  
Blogger Lorena Sáez said...

En resumen, tenemos dos tareas: por un lado trabajar por la igualdad de condiciones y por otro lado darle herramientas a los que tienen menos para que por lo menos puedan elegir si seguir asi o salir adelante.

Pese a lo largo del post, representa lo que muchos sentimos, que las clases altas justifican sus delitos con los de los pobres, asi solo son juzgados con mano dura aquellos que no tienen plata para defenderse, mientras los que ostentan poder se libran vergonzosamente de las penas.

Saludos :D

7/9/06 17:02  
Anonymous Mariann said...

Lorena: coincido en todas y cada una de tus palabras.
Tambíen en eso que decís que no todos los pobres están dispuestos a trabajar. Eso sucede en todas las clases sociales. Hay que saber diferenciar a aquellos que tienen la voluntad de trabajar y salir adelante de aquellos que se conforman con quedarse en la casa mientras "sobreviven?" con un plan social dado por el gobierno. A estos últimos, en mi humilde opinión no les interesa ascender en su condición social pero lo que es peor aún, condenan a sus hijos a nacer en el mismo lugar sin inculcarles la posibilidad de desarrollo. Igualdad de posibilidades??. Totalmente de acuerdo. Regalarles las cosas a aquellos que no mueven un dedo para tenerlas?? De ninguna manera.
A todos nos cuesta levantarnos temprano para ir a trabajar y nos encantaría pasarnos la vida haciendo solo aquello que nos da placer. Pero la vida requiere de sacrificios. Y para mi no es igual aquel que se sacrifica juntando cartones en la madrugada que aquel que se queda en la casa haciendo hijos y en 5 minutos roba la cartera a una viejita y ya salva el día. Pobres, pero muy diferentes.
Saludos,

7/9/06 18:50  
Blogger Diego Viñas said...

"¿Ha habido alguna vez algún instante de justicia para los pobres? Toda esa mierda sobre la democracia y las oportunidades con las que los alimentaban eran sólo para evitar que quemaran los palacios. Claro, de vez en cuando había un tipo que salía del vertedero y lo conseguía. Pero por cada uno que lo conseguía había cientos de miles enterrados en los barrios bajos o en la cárcel, o en el manicomio o suicidados o drogados o borrachos. Y muchos más trabajando por un sueldo de miseria, desperdiciando sus vidas por la mera subsistencia. La esclavitud no ha sido abolida, solamente se ha expandido para incluir a nueve décimas partes de la población. En todas partes. Santa Mierda".
La esclavitud hoy es el trabajo de 8 horas como están las cosas con 4 sobraría (con los desocupados que hay se podría bajar la jornada y contratar más personal pero claro... a que jefe le importa el que está sin trabajo y a que jefe le importa el que está trabajando para él) si se quisiera se podria incluso abolir el trabajo de una buena vez. Es mi humilde y vaga opinión
Saludos

7/9/06 23:08  
Blogger Diego Viñas said...

ah perdón lo citado es de Charles Bukowsky

7/9/06 23:09  
Blogger Libertario said...

Que bajo criticar a alguien por pedir justicia por la muerte de su hijo independientemente de su clase social. Pregunta ¿ porque luego de 9 años de revolución bonita ahora Caracas es la ciudad más peligrosa de América Latina ?, y lo de África no te crees ni tu mismo, allá viven en constante guerra civil.

Será que la corrupción estatal es la causa de la criminalidad tan alta. Será porque la desigualdad la provocaron gobiernos proteccionistas y mercantilistas socialdemócratas en su mayoria.

Ya quisiera Latinoamerica haber tenido líderes liberales de verdad no remedos pésimos como Menem.

14/10/07 20:24  

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