2.8.06

Choroní: donde el mundo se detiene al son de los tambores

Esta es la primera descripción de los lugares que he tenido la suerte de conocer. Voy a empezar por Choroní, un paradisíaco rincón de Venezuela, en la costa del Caribe.
Choroní tiene dos partes: un sector costero, denominado oficialmente Puerto Colombia, y un sector mediterráneo, a unos dos kilómetros del mar, llamado Choroní.
Puerto Colombia es un pequeño pueblo de pescadores, envuelto en un paisaje conmovedor. Hacia el norte, el Mar Caribe. Hacia los restantes tres puntos cardinales, montañas teñidas de un exhuberante verde, que le dan al diminuto poblado un misticismo especial, devenido del lógico aislamiento al que lo condiciona su particular geografía.
La única manera de llegar a Puerto Colombia es hacerlo desde Maracay, a unas 2 horas y media en un incómodo y antiguo bus, en el que caben tantas personas como interesados haya en viajar, sin importar la cantidad de "asientos" disponibles.
El viaje, aunque incómodo, tiene un interés multidisciplinario.
El aspecto musical está cubierto por el estéreo del conductor, que casi siempre será afecto a escuchar discos de Daddy Yankee a un volumen que hace vibrar la frágil carrocería del arcaico vehículo.
La filosofía, la sociología y el resto de las disciplinas humanistas también serán seguramente satisfechas. Es casi imposible estar "sentado" dos horas y media rodeado de venezolanos sin estar obligado a entablar conversación sobre el tema que fuera. Es el pueblo más sociable que he conocido.
La gastronomía y la catación de bebidas alcohólicas serán satisfechas por los solícitos pasajeros, que no dudarán en invitar al viajero con lo que fuera que estén consumiendo, y que es imposible rechazar.
Por último, los paisajes que se aprecian por las ventanillas son sobrecogedores. El bus parte de Maracay, a 450 metros sobre el nivel del mar. Atraviesa el Parque Nacional Henri Pittier, dotado de una variedad colosal de flora y fauna, en una carretera montañosa, que incluye un paso a 1830 metros de altitud. Luego desciende hasta llegar al mar.
Puerto Colombia compensa las incomodidades del viaje. La particular arquitectura del pueblo, las hermosas playas cercanas y el ambiente autóctono lo hacen un destino especial. Un recoveco que la barbarie del turismo masivo aún no hay contaminado con sus horrendos hoteles cinco estrellas y el consumismo desenfrenado que borra las huellas culturales de los pueblos.
Choroní y Puerto Colombia están a salvo de esas hordas, y sus habitantes disfrutan de la calma del mar, de la pesca generosa en el Caribe, mientras que los viajeros independientes llegados de todo el mundo contribuyen con la economía de la pequeña comunidad consumiendo sabrosa comida a base de pescado y frutas tropicales, y bailando al son de los tamboriles cada noche de fin de semana en la pequeña rambla.
Si tienen la posibilidad no se la pierdan. Y si van, les recomiendo "La Posada de Choroní", cercana a la calle principal, atendida por su propia dueña. Se sentirán en sus casas por unos pocos dólares.
Incluyo algunas fotos de Choroní. Si quieren ver más fotos de este lugar, o estas mismas más grandes, ingresen en el link "fotos de mis viajes".

7 Comments:

Blogger LaMujer said...

Hola Daniel, tal y como lo cuentas, ¡vaya!, parecen ser lugares paradisiacos. Seguro me encantaría ir viistar esos lugares... ¿a quien no?.
Pero no muchos tenemos la posibilidad de viajar así, aunque de hecho, he viajado bastante por mi país y llegué hasta Ecuador y Bolivia, peor no más allá, haha. Te cuento que en Perú hay lugares maravillosos como nos cuentas, alguna vez tienes que dar una vueltecita por aquí, ya que eres viajero y amante de la naturaleza, hay lugares que de seguro te encantarían ^_^
Un abrazo :)

3/8/06 20:14  
Blogger Daniel de Witt said...

Es cierto. Me gustaría mucho ir a Perú. Es uno de los pocos países de Sudamérica que me falta conocer.
No creo que falte mucho para que esté por allí.
Lo de las posibilidades de viajar es relativo. No se necesita tanto del dinero como de la imaginación.
Es cuestiónd de animarse.
Un abrazo.

3/8/06 20:35  
Blogger Lycette Scott said...

No pudiste elegir mejhor playa ese es uno de los paraisos terrenales de los venezolanos...

8/8/06 23:14  
Anonymous Anónimo said...

Qué bueno que te gustaron los paisajes maravillosos de Venezuela ¿no fuiste a Chuao desde Choroní? Es otro mundo.
Yo hice el viaje a Choroní, una vez en autobús y para cualquiera es un viaje realmente pintoresco, especialmente cuando se dan las curvas.
Saludos desde Caracas
Curucuteando

9/8/06 17:07  
Blogger Daniel de Witt said...

Al usuario Anónimo: Sí, fue a Chuao y a Cepe, que realmente son las mejores playas, mucho mejor que Playa Grande, en Choroní.
Gracias por tu mensaje.
Lycette: Gracias por tu mensaje, y sí, Choroní es un paraíso, al igual que Morrocoy, otro lugar fantástico.
Igual, lo mejor de Venezuela es su gente. Conozco muchos países, y en pocos sitios se encuentra gente tan amable y abierta, siempre con ganas de compartir.

9/8/06 19:33  
Blogger JOSE MARQUEZ said...

Hola, tienes toda la razón... Choroní es tal cual lo describes. Algo si te puedo decir, Choroní, aunque bello hay otros destinos espectaculares en Venezuela, ojalá en un futuro tengas oportunidad de volver.

Sobre tu descripción del viaje, no te puedo decir más que así somos los Venezolanos, sobretodo en los pueblos. Y te aseguro que la mayoría de los Venezolanos hablan con todo el mundo de cualquier cosa.

Un abrazo, y un gran saludo

14/8/06 10:20  
Blogger Daniel de Witt said...

José, gracias por tu mensaje. No fui sólo a Choroní. Estuve también en Caracas, La Victora, Maracay, Cata, Valencia, Morrocoy y Mérida.
Espero volver para ir a la Gran Sabana y a Mochima.
Un saludo.

14/8/06 20:15  

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